En nuestro encuentro anterior tuve la oportunidad de ponderar algunos de los beneficios que le podremos ofrecer a los actuales vecinos y a los futuros habitantes de nuestra vecindad, en esta oportunidad solo quisiera referirme especificamente al momento que estamos atravezando en la plaza inmobiliaria, el cual me parece bastante preocupante por cierto.
Comenzare estas lineas haciendo una autocritica con respecto a los que tenemos la mision de ser ”formadores de valores.” de este mercado, el hecho de haber contado con un tiempo de prosperidad debido a que la plaza se encontro con una liquidez de dinero proveniente de las consecuencias logicas que dejo el simbronazo del default y el consabido descreimiento hacia las entidades bancarias, hizo que llevaramos los valores de los inmuebles a una cifra tal por m2, que ahora, que ese dinero que la gente destino a inversiones ya se ha agotado, nos encontremos con que se nos hace muy dificil de sostener el criterio utilizado y en consecuencia hacerle entender a los posibles vendedores que la politica adoptada en tales circunstancias solo se debio a una cuestion temporaria de mercado, entonces, actualmente se produce una brecha muy amplia entre el criterio de estos y el de los potenciales compradores, tema en el cual nosotros obviamente tenemos mucha injerencia, y nos convierte esta vez en esclavos de nuestras propias palabras dejandonos a las claras como directos responsables de haber creado un descreimiento y una incertidumbre que termina pesando seriamente en la cantidad de operaciones que a la postre se realizan.-
La gran duda que se plantea entonces, es saber si el mercado se normalizara equiparando hacia abajo o si seguira en esta meseta en que se encuentra actualmente. Supongo que lo que deberiamos hacer es tratar de informar y proceder con la mayor seriedad para que las cosas vuelvan a acomodarse y que nadie resulte financiera y economicamente perjudicado. Esto solo podremos lograrlo cuando se empiecen a unificar criterios y se juegue de una buena vez con reglas claras en lo que respecta nuestra capacidad profesional y que los oferentes y ofrecidos comprendan que, como en todos los casos, hay excepciones y que no todas las localidades son “islas” como Puerto Madero o Recoleta.-
Como corolario y en mi humilde opinion estamos ante el compromiso de resolver una diferencia nada desestimable que ronda en aproximadamente un 20%, o sea que deberiamos establecer, sin duda alguna, una “equiparacion hacia abajo”, haciendo un mea culpa de lo actuado y de ese modo podriamos poner nuevamente en funcionamiento el engranaje inmobiliario.- Por el bien del mercado, de los usuarios y de nosotros mismos, tomar esta responsabilidad redundaria en beneficio de todos.-
Estimado cliente, gracias por regalarnos parte de su tiempo y hasta nuestro proximo encuentro.-